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jueves

Déjalo que si se puede

Luego de leer un interesante artículo de un ex vicioso (eso espero), me acordé que yo también pasé por ese camino. Dejar el cigarrillo es harto difícil. Según lo que me toco aprender puedo decirles lo siguiente sobre tan dañino vicio.

La primera verdad valedera para todos es que la mayor parte del trabajo es la FUERZA DE VOLUNTAD. Si quieres.. lo dejas.

No hay una forma universalmente válida para dejarlo, cada quien tiene un método y debe insistir suficientemente hasta lograrlo.

Yo lo dejé 2 veces. Aclaro: La primera ves, tenía como 20 años, practicaba con muchísima intensidad el submarinismo, por lo tanto me estorbaba increíblemente, razón por la que me fue muy fácil dejarlo. Eso me dio una confianza bastante grande en que yo era el que llevaba la batuta y que podía fumar cuando quisiera y dejarlo cuando quisiera también. (Si la ociosidad es la madre de todos los vicios, esa creencia es el padre). Caí por segunda y última ves varios años después. Cuando me casé, me encontré con que mi esposa no toleraba el olor del cigarrillo. Entonces me dije, dale que tu puedes. Y fue allí cuando me enteré de lo dificilísimo que puede resultar vencer ese hábito.

Lo dejé paulatinamente, (nuevamente les digo que eso es apropiado para unos y no para todos). Un día me fumé todos los que podía y hasta un poquito más (60 o algo así), luego cada día que pasaba, me fumaba uno menos, es decir, 59, al día siguiente 58, etc. El problema se presentó cuando me tocaban solo tres, entonces comencé a apagarlo y prenderlo cada ves que sentía la necesidad. Pero el tiempo es inexorable y si tienes la suficiente fuerza de voluntad, el te lleva por delante y llega el día en que solo puedes fumar uno, y al día siguiente 0, ninguno, nada, se acabó. Bueno, como todo buen vicioso, me aferraba con todo mi ser a mi amado vicio, entonces comencé a masticar pequeñas hebras de tabaco cuando sentía que iba a desfallecer. Hasta que por fin TRIUNFÉ. Hoy creo que tengo cerca de 10 años que no fumo. Ahora sé que no puedo ni siquiera encender uno. Además, ahora me desagrada enormemente.

El vicio del cigarrillo está compuesto de dos vicios: Uno es físico, lo causa la necesidad de nicotina en el cuerpo, el otro es mental y es la necesidad de sostener esa cosa echando humo. La necesidad mental surge como evasión, a la primera contrariedad. La necesidad física se comporta cíclicamente de acuerdo a la frecuencia con la que fumas y a la cantidad de nicotina que consumes en cada cigarrillo.

He oído a médicos recomendar que se debe dejar de una sola vez, ya que el estrés que produce la alternativa, es también dañino. Conocerte tu mismo es lo único que te va a indicar el método apropiado a seguir.

Lo mejor que se puede hacer con un cigarrillo es no encenderlo.

1 Comments:

  • At 1 de septiembre de 2005, 11:04, Anonymous Davidache said…

    Es admirable lo que cuentas, me consta por amigos y familiares lo difícil que es dejar el cigarrillo. Esta historia que cuentas es de un éxito vital personal que no todos pueden lograr. Te felicito. Cuando me consigo con gente que ha logrado vencerlo trato de darles todo mi cariño y aplauso pues es de verdad digno de admiración. Saludos!

     

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